Contemplando la tapa del disco, al ver una especie de auto-retrato
pintado de manera tal, logra transmitir un estado de tranquilidad…
Después de insertar el disco y comenzada la reproducción,
entre el transcurso de tema a tema fácilmente se puede imaginar una casa algo
vieja en un gran campo abierto cerca de un lago cristalino que refleja las nubes…
de repente! te topas con Sam Bean que mirando por la ventana con guitarra en
mano compone canciones, mientras simplemente admira la belleza del paisaje luego
como quien lo conociera de años acto seguido de un gesto amable sigue su
camino.
